¿Qué es el desarrollo temperamental y de la personalidad?

El temperamento se refiere a cómo se comportan los niños en algunas ocasiones, en oposición a qué hacen o por qué lo hacen. Los bebés muestran diferencias temperamentales en su disposición general desde que nacen, lo que inicialmente se deben en gran medida a factores genéticos, y el temperamento no es fijo ni inmutable: el modo de educar a los niños puede modificarlo de forma significativa. De hecho, algunos niños muestran poca consistencia en el temperamento de una edad a otra. El temperamento abarca patrones de activación y emotividad que son características consistentes y duraderas de un individuo.

En la psicología de la personalidad existen patrones de conducta, de pensamiento y de emociones que son consistentes en el tiempo. La personalidad es el temperamento más el carácter, que es la parte de la personalidad que se desarrolla a través del aprendizaje y de la experiencia, ésta está determinada por el ambiente.

Tipos de temperamento del niño y los problemas de la conducta

Los nueve rasgos de categorización de temperamento que se presentan en más o menos intensidad en cada uno de los niños objeto del estudio de Thomas y Chess (1986) son:

  • Nivel de actividad: proporción de los periodos de tiempo activo respecto a los periodos de tiempo inactivo.
  • Ritmicidad (regularidad): algunos bebés presentan ritmos muy marcados, es decir, realizan siempre sus actividades a la misma hora (hambre, excreción, sueño y vigilia).
  • Aproximación – rechazoà la respuesta a una persona u objeto, basa en si el niño acepta la nueva situación o se aleja de ella.
  • Adaptabilidad: la facilidad con que los niños se adaptan a los cambios en su ambiente.
  • Intensidad de la reacciónà algunos bebés manifiestan una gran energía y son muy exagerados, en cambio otros son todo lo contrario.
  • Umbral de respuesta: algunos bebés detectan cualquier imagen, sonido o sensación táctil y reaccionan, por lo general, con angustia; otros son más abstraídos.
  • Distractibilidad: algunos bebés se distraen con facilidad ante un objeto atractivo pero peligroso o por una experiencia angustiante; otros no se distraen con nada.
  • Periodo de atención y persistencia: la cantidad de tiempo que el niño dedica a una actividad y el efecto de la distracción sobre esa actividad.

La combinación de estas nueve características da lugar a tres tipos de niños:

– Bebés fáciles (40%)à tienen una disposición positiva. Sus funciones corporales operan de manera regular y son adaptables. Por lo general son positivos, muestran curiosidad acerca de nuevas situaciones, y sus emociones son de intensidad moderada o baja.

– Bebés difíciles (10%)à tienen estados de ánimos más negativos y son lentos para adaptarse a las nuevas situaciones. Cuando enfrentan una nueva situación tienden a retraerse.

– Bebés lentos de animar (15%)à son inactivos, mostrando reacciones relativamente calmadas a su ambiente. Sus estados de ánimos por lo general son negativos y se alejan de las nuevas situaciones, adaptándose lentamente.

El 35% restante son niños que no encajan con estos tres tipos, la mayoría suelen ser una mezcla de estos tres.

La tipología del niño afecta a su relación con los demás, por tanto podemos decir que el niño determina la relación socio-afectiva que tiene con los de su entorno. Aunque lo más habitual es que sea un híbrido entre el niño y la madre, de tal forma que uno se adapte al otro y al revés.

Pueden aparecer problemas de conducta si los padres no son capaces de sincronizar e interaccionar su conducta con la de los niños.